POR ENCIMA DE PREJUICIOS

Las mujeres con discapacidad se empoderan para desmontar ideas infundadas, prejuicios basados en la ignorancia o en antiguos conceptos como “minusválida” o “discapacitada”. Las mujeres alzan la voz para hacer frente a los que las quieren sumisas, calladas y a las que tienen discapacidad, aun más. Alzan la voz para que no nos silencien.

A 8 de Marzo de 2022, en una sociedad supuestamente avanzada, se sigue cuestionando la valía de las mujeres con discapacidad para hacer cualquier cosa que se propongan. Se las sigue condenando, sin pedirlo ni desearlo, al paternalismo. La realidad es que se sigue percibiendo a las mujeres desde la pasividad, la compasión y la incapacidad.

A día de hoy, el hecho de ser mujer con discapacidad es causa de discriminación. A esto se le suman otros prejuicios por razones de diversidad sexual o género. Es intolerable, que parte de la sociedad aún les niegue la capacidad de “ser deseadas y de desear”. La sexualidad en las mujeres con discapacidad es un derecho, igual que la vida independiente o la toma de decisiones, y así lo defiende Sabrina Pachón, portavoz de Colectiva Polimorfas de Colombia.

En cuanto al empleo, es necesario un compromiso de las empresas por la inclusión y la igualdad. Con el apoyo de las empresas, la eliminación de la vulneración de los derechos sociales y laborales que aún existen, se reduciría de forma notoria la doble discriminación mujer-discapacidad que afecta a 750.000 mujeres. El 66,7% de las mujeres con discapacidad en edad de trabajar se encuentran inactivas frente a una tasa de actividad del 33,6%.

Incluso ahora, que se supone hemos avanzado, todavía es muy difícil hablar con libertad de los impedimentos que las mujeres con discapacidad atraviesan por esta doble condición. Es fundamental cuestionar la falta de visibilidad, de la misma forma que es necesario cuestionar los estereotipos, tabúes y prejuicios que existen y que dificultan el camino hacia una inclusión real.

Es necesario que la sociedad desaprenda, que se deconstruya esa perspectiva sobre la mujer con discapacidad que la anula. Es imperioso eliminar y erradicar el concepto de que no son capaces de participar en cualquier ámbito y cumplir con sus derechos, los cuales se les han rechazado por su condición.

La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, reconoce “que las mujeres y las niñas con discapacidad están sujetas a múltiples formas de discriminación y, a ese respecto, adoptarán medidas para asegurar que puedan disfrutar plenamente y en igualdad de condiciones de todos los derechos humanos y libertades fundamentales.”

Desde COCEMFE Maestrat, las mujeres con discapacidad, nos demuestran cada día que están por encima de prejuicios y estereotipos, que su valía, capacidad y posibilidades, depende únicamente de que exista una sociedad igualitaria de verdad.

Ser mujer cuesta. Y ser mujer con discapacidad cuesta el doble. Pero, y no lo sentimos, estamos aquí para desmontar conceptos erróneos, estamos aquí por encima de prejuicios.

WE CAN DO IT!

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