Hay situaciones que no empiezan con una prohibición clara ni con una agresión evidente. A veces comienzan de una forma mucho más difícil de identificar: dejar de hacer un plan para evitar una discusión, pensar dos veces qué contar, alejarse poco a poco de algunas personas o empezar a medir cada decisión por cómo puede reaccionar la pareja.
Sobre esas situaciones pone el foco “Ruta Segura. Ser una mujer en el Baix Maestrat”, la nueva guía elaborada por Cocemfe Maestrat dentro del proyecto “Dones en Xarxa: promoción de la igualdad y prevención de la violencia de género en el Baix Maestrat”.
La guía parte de una idea sencilla: el control no siempre se reconoce mientras está ocurriendo. En muchas ocasiones, la señal no está únicamente en lo que hace la otra persona, sino en todo aquello que una mujer empieza a cambiar para evitar su reacción. Dejar de ver a alguien, modificar planes, pedir permiso para decisiones cotidianas o anticipar continuamente un conflicto pueden terminar reduciendo, casi sin darse cuenta, el espacio para decidir con libertad.
Por eso, Ruta Segura no busca ofrecer una lista cerrada de comportamientos ni decirle a nadie cómo tiene que actuar. Su objetivo es ayudar a pararse, mirar lo que está ocurriendo y hacerse preguntas. ¿He dejado de hacer cosas para no discutir? ¿Me siento igual de libre que antes? ¿Estoy decidiendo porque quiero o porque temo lo que pueda pasar después? Son preguntas que pueden ayudar a poner nombre a cambios que, con el tiempo, pueden haberse normalizado.
Entender también ayuda a dejar de culpabilizarse
Uno de los aspectos más importantes de la publicación es que trata de explicar qué puede ocurrir cuando una situación de control o violencia psicológica se mantiene en el tiempo.
Dudar del propio criterio, revisar constantemente si se ha hecho algo mal, sentirse confundida o permanecer pendiente del estado de ánimo de la otra persona no aparecen en la guía como simples “inseguridades”. Se explican desde lo que conocemos sobre los efectos de la violencia psicológica, la invalidación repetida y el control coercitivo sobre la confianza, la percepción y la capacidad para tomar decisiones.
Esto también permite comprender una pregunta que aparece con frecuencia: por qué una mujer puede saber que algo no va bien y, aun así, tardar en pedir ayuda o abandonar una relación.
La respuesta rara vez es sencilla. Puede haber miedo, dependencia económica, aislamiento, falta de recursos, dudas, esperanza de que la
situación cambie o dificultades para acceder a ayuda. La propia guía recoge que salir de una relación violenta suele entenderse mejor como un proceso que como una decisión tomada en un único momento.
Precisamente por eso, Ruta Segura intenta alejarse de una mirada culpabilizadora. No haber pedido ayuda todavía no significa no ser consciente de lo que ocurre, del mismo modo que poner fin a una relación tampoco hace desaparecer automáticamente sus consecuencias.
La violencia también puede sentirse fuera de lo emocional
La guía dedica también espacio a consecuencias que en ocasiones quedan en segundo plano. Dormir peor, vivir en un estado constante de alerta, experimentar dolor persistente, perder apoyos o depender económicamente de otra persona pueden formar parte de la misma realidad.
De este modo, la publicación propone una mirada más amplia, en la que la violencia puede afectar de manera simultánea a la salud psicológica, física y social. Recuperar autonomía pasa también por volver a disponer de apoyos, información y posibilidades reales para actuar.
De reconocer lo que ocurre a saber dónde acudir
Una de las principales utilidades de Ruta Segura es que no termina en la sensibilización. Las últimas páginas trasladan la información a la realidad del Baix Maestrat y reúnen diferentes puertas de entrada a las que una mujer puede acudir según su situación.
La guía recoge recursos especializados como el Centre Dona Rural de Sant Mateu, la Oficina de Asistencia a las Víctimas del Delito de Vinaròs, el 016 y el 112 ante situaciones de riesgo inmediato.
Pero también recuerda algo importante: para pedir ayuda no siempre hace falta saber exactamente qué está ocurriendo ni acudir directamente a un recurso especializado en violencia. Servicios sociales, profesionales sanitarios, entidades sociales o recursos comunitarios pueden ser el primer lugar en el que hablar, aclarar dudas, detectar necesidades y encontrar el apoyo más adecuado.
Cocemfe Maestrat forma parte de esa red, con especial atención a mujeres con discapacidad física u orgánica, familiares y personas cuidadoras, ofreciendo orientación, acompañamiento psicosocial, apoyo psicológico, valoración de necesidades vinculadas a la discapacidad y la autonomía y coordinación con otros recursos cuando es necesaria una atención especializada.
Y quizá uno de los mensajes más importantes de toda la guía sea precisamente ese: pedir ayuda no obliga a denunciar, terminar una relación ni tomar una decisión inmediatamente. Puede empezar simplemente por hablar, intentar entender qué está pasando y conocer qué opciones existen.
Ruta Segura forma parte del trabajo desarrollado por Cocemfe Maestrat a través de Dones en Xarxa, un proyecto que en 2026 cuenta con el apoyo de la Generalitat Valenciana, mediante la subvención correspondiente al expediente BSASOC/2026/051/12, con una cuantía concedida de 6.640,95 euros y periodo de ejecución hasta el 31 de diciembre de 2026. Este apoyo permite continuar desarrollando acciones de prevención, sensibilización y acompañamiento dirigidas a avanzar en igualdad y acercar recursos útiles a las mujeres del Baix Maestrat.


